Hay algo peor que los malos humos: los millones de colillas que se depositan en nuestras aguas y arenales a lo largo del verano. La falta de concienciación medioambiental supone que las colillas de los cigarros campen a sus anchas por el litoral, convirtiendo la tarea de recogerlas en una misión prácticamente imposible.
- Las colillas de cigarrillos ocupan el número uno en la basura encontrada en nuestras playas.
- Un sólo filtro de cigarrillo es suficiente para contaminar 3 litros de agua de mar. No hay que olvidar que los filtros están diseñados para absorber el alquitrán y productos químicos como el cadmio, el plomo y el arsénico. Cuando entran en contacto con el agua del mar, estas sustancias tóxicas se disuelven en el agua.
- Tardan entre cinco y veinte años en desaparecer de manera natural: los filtros están hechos de acetato de celulosa, 12000 fibras de plástico no biodegradable que perdura en el medio ambiente durante muchos años.
- Las colillas son fácilmente confundibles como alimento por diversas especies marinas. Se han encontrado filtros de cigarrillo en los sistemas digestivos de ballenas, delfines, aves marinas, tortugas...
Puedes fumar lo que quieras pero cuando lo acabes deposítalo en un cenicero de playa o guárdalo con un envoltorio que vayas a tirar a la basura. Nunca arrojes las colillas ni en la playa, ni en la calle, ni el monte...no hagamos de nuestro entorno un cenicero.